Autor: Gabii
Fecha de publicacion: Martes 4 de noviembre del 2025
Ubicado en el sur del Estado de México, el municipio de Tonatico guarda secretos arqueológicos que permanecen fuera de los circuitos turísticos tradicionales. Más allá de su fama por los balnearios y aguas termales, esta región alberga vestigios prehispánicos que revelan su pasado indígena y su conexión con culturas antiguas del altiplano central.
Antes de la llegada de los españoles, Tonatico formó parte de una red de poblaciones estratégicas entre los señoríos de Malinalco, Tenancingo y Coatepec. Los vestigios encontrados en los alrededores —cerámica, figurillas y estructuras de piedra— sugieren una influencia directa de la cultura matlatzinca, un pueblo que floreció entre los siglos XIII y XV.
En zonas rurales como San Sebastián y La Audiencia se han localizado montículos cubiertos por vegetación que, según los especialistas, formaron parte de antiguos centros ceremoniales. Algunas piezas recuperadas muestran similitudes con artefactos encontrados en Malinalco y Ocuilan, lo que apunta a una conexión religiosa y comercial entre estas comunidades.
Los arqueólogos locales han señalado que muchos de estos restos permanecen sin excavar, lo que convierte a Tonatico en un punto de interés para quienes buscan conocer sitios arqueológicos auténticos y poco intervenidos.
Entre los atractivos menos conocidos se encuentra el cerro de Tonalá, una elevación que domina el paisaje del valle y que en la antigüedad habría funcionado como punto de observación y sitio ritual. Su nombre deriva del náhuatl tonalli, que significa “energía del sol”, lo cual refuerza la idea de que se trataba de un lugar dedicado al culto solar.
El ascenso al cerro de Tonalá no solo ofrece vistas panorámicas del pueblo y los campos que lo rodean; también permite encontrar fragmentos de obsidiana, piedras talladas y alineaciones de rocas que los habitantes identifican como restos de antiguos templos. Las caminatas guiadas por lugareños son una manera respetuosa de conocer estos espacios, combinando la apreciación del paisaje con el interés por la historia prehispánica.
La cercanía entre Malinalco y Tonatico sugiere que ambos formaban parte de un corredor cultural compartido. En Malinalco, el famoso templo tallado en la roca ha sido ampliamente documentado; sin embargo, al extender la mirada hacia Tonatico se perciben indicios de una misma tradición espiritual y arquitectónica.
Diversas figurillas halladas en Tonatico presentan motivos asociados a la serpiente y al jaguar, animales de gran carga simbólica en la cosmovisión mexica y matlatzinca. Estos elementos refuerzan la hipótesis de que los pueblos de la región compartían un sistema de creencias centrado en la naturaleza y los ciclos solares, cuyos rastros aún se perciben en la toponimia y las leyendas locales.
El Tonatico arqueológico representa una oportunidad para acercarse a una historia menos difundida del Estado de México. Sus zonas poco exploradas, los restos prehispánicos que aún emergen entre la vegetación y las tradiciones que conservan los pobladores revelan una herencia viva, vinculada al culto solar y a las rutas sagradas que unían a las civilizaciones del altiplano.
Explorar estos vestigios con respeto y curiosidad permite comprender la profundidad cultural de la región y valorar a Tonatico como un punto esencial dentro del mapa arqueológico mexiquense.